Hacia una cultura global, híbrida – comentarios al libro Las limitaciones de la globalización de Elmar Altvater y Birgit Mahnkopf

Primeramente, la economía no puede alienarse de la sociedad pues es un producto de ella misma, y ésta responde a las necesidades de las sociedades –locales o globales- en un momento determinado. No puedo concebir el fenómeno económico capitalista, nacido dentro de la sociedad, que resulte que a la vuelta del tiempo, no solo se rija por sus propias reglas, sin ninguna lógica social de por medio, sino que termine controlando a la sociedad misma, como una mano invisible. ¿A qué lógica responde si no a una lógica social –por muy compleja que esta pueda ser?

Por otro lado, los autores equiparan globalización con estandarización cultural, pero yo lo veo como todo lo contrario. El nacimiento de esta cultura hibrida global es únicamente el primer paso para enriquecerse de las experiencias globales y nutrir el conocimiento universal del ser humano. Este paso consiste en aproximarse a las nuevas culturas, con las que tenemos ahora contacto directo gracias a los medios de comunicación, empezando desde la óptica doméstica, para después poder identificar las diferencias, aprender de ellas y asimilar, más no estandarizar, todo ese nuevo cúmulo de formas de pensar y hacer, que como aire fresco, propician el intercambio cultural más intenso en la historia del hombre.

Así sucedió en la conquista de América en el siglo XVI y los misioneros, o bien en la India el siglo pasado, y el resultado no fue ni una nueva España en América, ni una colonia cultural de Inglaterra en Asia. Debemos darle oportunidad a los bagajes culturales locales ancestrales, los cuales pueden ser muy fuertes como para ser completamente asimilados.

Gracias a aquella “ampliación del horizonte” que los autores ilustran en este pasaje, es posible, no solo viajar y conocer lugares que solo los aventureros y filántropos como Humboldt en el siglo XIX ilustraban en sus libros, sino establecer contacto directo, en tiempo real, con los protagonistas de ese intercambio, que puede ser cualquiera de nosotros, bien estén del otro lado del mundo, sin necesidad de salir de casa.

A partir de confrontar las propias ideas con la de los demás, podremos tomar consciencia propia como cultura, ayudando a desterrar practicas anacrónicas, como la misoginia y la ignorancia, o bien alentar nuevas formas, como la superación con base en el trabajo, la cultura emprendedora, y el intercambio tecnológico, que aunque obedezcan a la lógica capitalista, no dejan de aportar al bienestar individual.

Ética para el desarrollo de los pueblos – comentarios sobre el libro Ética para el desarrollo de los pueblos de Emilio Martínez Navarro

Curiosamente el enfoque holístico de desarrollo, no solo para los pueblos sino para el individuo, parece una definición, un término relativamente nuevo, siendo más bien, resultado de una miopía de muchos años, en donde se equiparaba el crecimiento económico personal –y si se quiere de a una sociedad entera también- con el bienestar, si bien el primero no es más que una plataforma para acceder a la felicidad personal – a la realización o éxito de una sociedad- en donde otros factores intangibles igualmente importantes tienen que estar necesariamente ahí para lograr estos objetivos. La lectura menciona otros factores difíciles de determinar cómo absolutos para todos, y también difíciles de distinguir unos de otros: bienestar, seguridad, libertad, identidad. También menciona que la determinación de un estado feliz, o exitoso es completamente relativa para cada individuo o sociedad.

Otro aspecto que aborda la lectura es la dificultad de diferenciar entre una necesidad y un deseo, los cuales se deben de cumplimentar para lograr un estado de felicidad individual y colectiva, llevándonos al siguiente cuestionamiento: ¿hasta donde está obligado un Estado, o una institución a cumplir con las necesidades y / o deseos de su población o mercado? Una buena aproximación para distinguir cuales son las necesidades fundamentales de todo ser humano, y que deben de ser cubiertas pudieran ser los Derechos Humanos. Estos principios, aunque consensuados mundialmente, no dejan de tener cierta lógica moral occidental, en donde la libertad y la individualización predomina sobre la colectivización, por ejemplo ¿por qué no haber pensado en Derechos Sociales, o bien Derechos Estatales?

En lo que si converge la lectura es en la necesidad de plantear la idea de desarrollo desde un enfoque integral, no ajeno a la esfera económica del individuo o de la sociedad, pero no como un todo. Es necesario también que para un despliegue de todas las capacidades del ser humano en lo individual o de la sociedad en lo colectivo, se tome en cuenta la viabilidad de los términos de felicidad que actualmente imperan, y replantearlos de manera que sean perdurables –sostenibles- para las generaciones futuras que demandaran las mismas o mas condiciones para su realización.

A medida que la evolución de la sociedad va tomando en cuenta nuevos elementos para su desarrollo –hace dos años nadie hablaba del derecho “humano” a la información o al internet- también podemos darnos cuenta que hay gente que está quedando fuera de esta dinámica, cuyas necesidades no han podido ser resueltas, y que carecen ya sea de la plataforma económica desde la cual orientar sus deseos y conseguir la felicidad debido a la inequidad en la repartición de la riqueza económica, o bien, aunque esta plataforma económica este presente, el individuo se enfrenta a una sociedad maldesarrollada, en donde no hay ningún estímulo por el cual superarse y poder alcanzar el pleno uso de las facultades inherentes al género humano. Ambos escenarios deben de ser resueltos, engendrando una sociedad que pueda tener respuesta tanto a las carencias básicas, como a los deseos de sus individuos, equilibrando la intromisión en la esfera pública y privada del estado y de las instituciones.