PetSmart

La cultura de tener mascota parece haber evolucionado hasta casi tocar -y rebasar- al del cuidado para el bebé. Pareciera que la mascota pasó a ser parte central del hogar, atendiendo a sus necesidades e invirtiendo en su cuidado con el mismo esmero y con la misma cantidad de recursos como si se tratara de un hijo.

Independientemente si esto es bueno, o no, las compañías de cuidados para animales han aprovechado esto para poder satisfacer la creciente demanda de este mercado, inclusive creando líneas de negocio antes inexistentes, como es el caso de los hoteles para mascotas. PetsMart efectivamente capitalizó esta tendencia en el cuidado y protección de los animales, para resolver una nueva necesidad, la cual estaba impidiendo a muchos dueños responsables de mascotas el poder viajar sin preocupaciones.

La mercadotecnia para este producto parece sencilla: apelar a la responsabilidad de los dueños para dejar a sus animales -perdón, no tardan en tachar de políticamente incorrecto decirles animales a las mascotas- en un lugar tal que la querida mascota no se sintiera ajena al hogar, con todas las comodidades que puedan estar al alcance, y que los mismos dueños entonces puedan cumplir con sus compromisos de viaje familiares  -de los cuales seguro ya eran indiferentes, pues llevaban años sin poder viajar a causa de la mascota- o de negocios. Yo mismo que participe en el RFP para el desarrollo del sistema de reservaciones para este tipo de hoteles estaba sorprendido del nivel de servicio al que tendrían acceso: ni más ni menos que al de un hotel 4 estrellas.

Tal vez alguna otra compañía, que no hubiera tenido la presencia de marca de PetSmart hubiera tenido que esforzarse más para posicionar este producto, o bien, habría tenido que formar alianzas comerciales fuertes con tiendas ya establecidas, pero sin duda no hubiera fracasado en si para poder tener éxito con esta línea de negocio. La necesidad estaba ahí, y PetSmart tuvo el tino de poder instrumentar una solución para satisfacerla.

…aunque según algunos comentarios de conocidos, dueños de mascotas que hospedaron a sus queridos ahi, refieren que sus mascotas se quejaron del servicio recibido en el hotel… habría que investigar…

El caso de Ron Jon Surf Shop

Instrumentado una estrategia efectiva de promoción en todos los canales disponibles, socios comerciales grandes e interesantes –Master Card por ejemplo- todo eso para dar a conocer una serie de productos frescos, casuales, de gran calidad, parece ser el camino al éxito de lo que empezó siendo solo una redistribuidor de tablas de surf, para terminar siendo la marca de productos más reconocida en ese nicho.

Este caso interesante que para un mercado en donde posiblemente los negocios mas exitosos son tiendas locales, sin una marca fuerte, recomendados de boca en boca. Sin embargo Ron Jon supo capitalizar el conocimiento adquirido como tienda local y exportar la experiencia hacia otros lugares, sin demeritar la originalidad y el servicio. Aunque no es una marca muy fuerte en Internet -parece que su negocio es la venta directamente en sitio: en la playa, en el aeropuerto, etc. – esto no mengua en nada su espíritu joven e innovador, siendo patrocinador de eventos relacionados a sus productos, como deportes extremos, alternativos, turismo ecológico.

Tal vez si algunos negocios locales se animaran a dar el salto, a dar a conocer su producto, a aliarse con distribuidores fuertes, sin ninguna inhibición -siempre esta el miedo a perder identidad cuando se hacen alianzas comerciales- pudieran obtener mejores resultados, y no conformarse con ser solo un buen comercio de manera local.

Podríamos tomar algunos ejemplos, como el de “Los Almendros”, que empezó siendo un muy buen restaurante en Mérida, y que poco a poco ha logrado exportar su marca y su concepto hasta la ciudad de Mexico, sin sacrificar mucho de su sazón original .

Con una comunicación de marca efectiva, con un social networking y manejo de medios tradicionales y alternativos adecuado, es posible hacer llegar al consumidor un mensaje de uniformidad y confianza, inclusive para productos tan casuales y divertidos como los de Ron Jon, y posicionarse como líder de nicho que poco -y mucho- parece fijarse en una marca.