Los tiempos compartidos…

¿Por que será que todos los vendedores de tiempos compartidos son tan agresivos para cerrar sus ventas? Todos parecieran que pierden su empleo a no ser que uno como prospecto acceda a comprar alguno de los planes que ofrecen, aunque estoy seguro provocar ese sentimiento es algo completamente premeditado.

Los vendedores de tiempos compartidos no solo cuentan con su astucia, su perseverancia y su agresividad para cerrar tratos; cuentan además con un set promocional muy poderoso, todo para convencer a sus leads de las bondades del producto ofrecido, que pueden consistir incluso en noches gratis en las propiedades promocionadas, para que el prospecto viva la experiencia de la propiedad por adelantado.

Todo esto responde a un diseño de ingeniería de venta muy bien estructurado. Dentro de ese diseño de ingeniería de venta se encuentran las promociones, cupones, noches gratis que se ofrecen antes o durante el proceso del cierre de venta. Dentro del diseño de ingeniería de ventas, el manejo del tiempo y de la mente están muy relacionados para hacer creer a los posibles clientes que la oportunidad frente a ellos es única, y que son privilegiados de poder ser tomados en cuenta. Este solo es un ejemplo de como todas estas herramientas pueden ayudar a poder convencer a clientes que ni siquiera estaban enterados que la oportunidad estaba a sus pies. Existen muchos otros instrumentos, menos agresivos, pero a la vez menos caros, y también menos atractivos, para poder promocionar el producto que se desea.

La mezcla de promociones es importante: nadie espera el tipo de agresividad arriba mencionada para promocionar jamón en un super, y nadie espera una edecán para promocionar nichos en un cementerio. Para encontrar esa mezcla de personas, procesos y promociones para poder comercializar con éxito los productos ofrecidos, es necesario un poco de sentido común, mucha imaginación, y una meta clara de cuanto invertir y cuál sera el retorno de esa inversion, para no terminar con la fábrica llena de llaveros promocionales… cuando lo que se pretendía comercializar eran tarjetas RFID que hacen innecesarias las llaves…

PetSmart

La cultura de tener mascota parece haber evolucionado hasta casi tocar -y rebasar- al del cuidado para el bebé. Pareciera que la mascota pasó a ser parte central del hogar, atendiendo a sus necesidades e invirtiendo en su cuidado con el mismo esmero y con la misma cantidad de recursos como si se tratara de un hijo.

Independientemente si esto es bueno, o no, las compañías de cuidados para animales han aprovechado esto para poder satisfacer la creciente demanda de este mercado, inclusive creando líneas de negocio antes inexistentes, como es el caso de los hoteles para mascotas. PetsMart efectivamente capitalizó esta tendencia en el cuidado y protección de los animales, para resolver una nueva necesidad, la cual estaba impidiendo a muchos dueños responsables de mascotas el poder viajar sin preocupaciones.

La mercadotecnia para este producto parece sencilla: apelar a la responsabilidad de los dueños para dejar a sus animales -perdón, no tardan en tachar de políticamente incorrecto decirles animales a las mascotas- en un lugar tal que la querida mascota no se sintiera ajena al hogar, con todas las comodidades que puedan estar al alcance, y que los mismos dueños entonces puedan cumplir con sus compromisos de viaje familiares  -de los cuales seguro ya eran indiferentes, pues llevaban años sin poder viajar a causa de la mascota- o de negocios. Yo mismo que participe en el RFP para el desarrollo del sistema de reservaciones para este tipo de hoteles estaba sorprendido del nivel de servicio al que tendrían acceso: ni más ni menos que al de un hotel 4 estrellas.

Tal vez alguna otra compañía, que no hubiera tenido la presencia de marca de PetSmart hubiera tenido que esforzarse más para posicionar este producto, o bien, habría tenido que formar alianzas comerciales fuertes con tiendas ya establecidas, pero sin duda no hubiera fracasado en si para poder tener éxito con esta línea de negocio. La necesidad estaba ahí, y PetSmart tuvo el tino de poder instrumentar una solución para satisfacerla.

…aunque según algunos comentarios de conocidos, dueños de mascotas que hospedaron a sus queridos ahi, refieren que sus mascotas se quejaron del servicio recibido en el hotel… habría que investigar…

Hacia una cultura global, híbrida – comentarios al libro Las limitaciones de la globalización de Elmar Altvater y Birgit Mahnkopf

Primeramente, la economía no puede alienarse de la sociedad pues es un producto de ella misma, y ésta responde a las necesidades de las sociedades –locales o globales- en un momento determinado. No puedo concebir el fenómeno económico capitalista, nacido dentro de la sociedad, que resulte que a la vuelta del tiempo, no solo se rija por sus propias reglas, sin ninguna lógica social de por medio, sino que termine controlando a la sociedad misma, como una mano invisible. ¿A qué lógica responde si no a una lógica social –por muy compleja que esta pueda ser?

Por otro lado, los autores equiparan globalización con estandarización cultural, pero yo lo veo como todo lo contrario. El nacimiento de esta cultura hibrida global es únicamente el primer paso para enriquecerse de las experiencias globales y nutrir el conocimiento universal del ser humano. Este paso consiste en aproximarse a las nuevas culturas, con las que tenemos ahora contacto directo gracias a los medios de comunicación, empezando desde la óptica doméstica, para después poder identificar las diferencias, aprender de ellas y asimilar, más no estandarizar, todo ese nuevo cúmulo de formas de pensar y hacer, que como aire fresco, propician el intercambio cultural más intenso en la historia del hombre.

Así sucedió en la conquista de América en el siglo XVI y los misioneros, o bien en la India el siglo pasado, y el resultado no fue ni una nueva España en América, ni una colonia cultural de Inglaterra en Asia. Debemos darle oportunidad a los bagajes culturales locales ancestrales, los cuales pueden ser muy fuertes como para ser completamente asimilados.

Gracias a aquella “ampliación del horizonte” que los autores ilustran en este pasaje, es posible, no solo viajar y conocer lugares que solo los aventureros y filántropos como Humboldt en el siglo XIX ilustraban en sus libros, sino establecer contacto directo, en tiempo real, con los protagonistas de ese intercambio, que puede ser cualquiera de nosotros, bien estén del otro lado del mundo, sin necesidad de salir de casa.

A partir de confrontar las propias ideas con la de los demás, podremos tomar consciencia propia como cultura, ayudando a desterrar practicas anacrónicas, como la misoginia y la ignorancia, o bien alentar nuevas formas, como la superación con base en el trabajo, la cultura emprendedora, y el intercambio tecnológico, que aunque obedezcan a la lógica capitalista, no dejan de aportar al bienestar individual.

El caso de Ron Jon Surf Shop

Instrumentado una estrategia efectiva de promoción en todos los canales disponibles, socios comerciales grandes e interesantes –Master Card por ejemplo- todo eso para dar a conocer una serie de productos frescos, casuales, de gran calidad, parece ser el camino al éxito de lo que empezó siendo solo una redistribuidor de tablas de surf, para terminar siendo la marca de productos más reconocida en ese nicho.

Este caso interesante que para un mercado en donde posiblemente los negocios mas exitosos son tiendas locales, sin una marca fuerte, recomendados de boca en boca. Sin embargo Ron Jon supo capitalizar el conocimiento adquirido como tienda local y exportar la experiencia hacia otros lugares, sin demeritar la originalidad y el servicio. Aunque no es una marca muy fuerte en Internet -parece que su negocio es la venta directamente en sitio: en la playa, en el aeropuerto, etc. – esto no mengua en nada su espíritu joven e innovador, siendo patrocinador de eventos relacionados a sus productos, como deportes extremos, alternativos, turismo ecológico.

Tal vez si algunos negocios locales se animaran a dar el salto, a dar a conocer su producto, a aliarse con distribuidores fuertes, sin ninguna inhibición -siempre esta el miedo a perder identidad cuando se hacen alianzas comerciales- pudieran obtener mejores resultados, y no conformarse con ser solo un buen comercio de manera local.

Podríamos tomar algunos ejemplos, como el de “Los Almendros”, que empezó siendo un muy buen restaurante en Mérida, y que poco a poco ha logrado exportar su marca y su concepto hasta la ciudad de Mexico, sin sacrificar mucho de su sazón original .

Con una comunicación de marca efectiva, con un social networking y manejo de medios tradicionales y alternativos adecuado, es posible hacer llegar al consumidor un mensaje de uniformidad y confianza, inclusive para productos tan casuales y divertidos como los de Ron Jon, y posicionarse como líder de nicho que poco -y mucho- parece fijarse en una marca.