Apple’s iPhone

¡Qué súper nombre para un súper producto! Años después del lanzamiento del iPhone podemos afirmar sin regateos que es el mejor teléfono celular que ha existido hasta el momento. Cisco no hubiera podido capitalizar este nombre -o no pudo más bien- de igual forma que Apple.

Estoy seguro que la visión de sus creadores era tener el mejor producto disponible para esta generación, y sin embargo, la duda y el escepticismo no dejaron de rondar desde el principio. Una ejecución buena -a secas, como relatan los problemas de AT&T que tuvieron al principio- pero una comunicación integral de marketing del producto intensiva, intensa, bien orientada, por fases, atacando uno a uno de los segmentos por adopción -adicción- de la tecnología, posicionaron al teléfono celular como el teléfono celular.

Y precisamente sobre esta segmentación de los consumidores con respecto a la adopción a la tecnología, discutiría nada más que no coincido con ligarla directamente al ingreso, o no necesariamente. Siempre existe el juicio del comprador que prefiere ser mas cauto, así tenga el dinero para gastar en el gadget de moda. Por otro lado, es de notar es que esta efectiva campaña de comunicación del producto, no solo los comerciales impresos, filmados, etc., sino hasta la caja y el producto como tal, han ido convirtiendo a los diferentes segmentos discutidos arriba, incluyendo a los mas reacios e inmunes a la mercadotecnia en compradores.

Finalmente esa debería de ser el objetivo de las campañas publicitarias: cambiar el comportamiento de los clientes de excepticos a, al menos, compradores, y si el producto es bueno, convertir a esos compradores en recomendadores. Creo que no hay nadie más convencido de las propias ideas que un escéptico convertido, o un converso desilusionado.

Podemos dejar al producto la cuota de desilusionados, pero podríamos eso si, responsabilizar a la comunicación del marketing del producto por los nuevos y fieles adeptos.

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PetSmart

La cultura de tener mascota parece haber evolucionado hasta casi tocar -y rebasar- al del cuidado para el bebé. Pareciera que la mascota pasó a ser parte central del hogar, atendiendo a sus necesidades e invirtiendo en su cuidado con el mismo esmero y con la misma cantidad de recursos como si se tratara de un hijo.

Independientemente si esto es bueno, o no, las compañías de cuidados para animales han aprovechado esto para poder satisfacer la creciente demanda de este mercado, inclusive creando líneas de negocio antes inexistentes, como es el caso de los hoteles para mascotas. PetsMart efectivamente capitalizó esta tendencia en el cuidado y protección de los animales, para resolver una nueva necesidad, la cual estaba impidiendo a muchos dueños responsables de mascotas el poder viajar sin preocupaciones.

La mercadotecnia para este producto parece sencilla: apelar a la responsabilidad de los dueños para dejar a sus animales -perdón, no tardan en tachar de políticamente incorrecto decirles animales a las mascotas- en un lugar tal que la querida mascota no se sintiera ajena al hogar, con todas las comodidades que puedan estar al alcance, y que los mismos dueños entonces puedan cumplir con sus compromisos de viaje familiares  -de los cuales seguro ya eran indiferentes, pues llevaban años sin poder viajar a causa de la mascota- o de negocios. Yo mismo que participe en el RFP para el desarrollo del sistema de reservaciones para este tipo de hoteles estaba sorprendido del nivel de servicio al que tendrían acceso: ni más ni menos que al de un hotel 4 estrellas.

Tal vez alguna otra compañía, que no hubiera tenido la presencia de marca de PetSmart hubiera tenido que esforzarse más para posicionar este producto, o bien, habría tenido que formar alianzas comerciales fuertes con tiendas ya establecidas, pero sin duda no hubiera fracasado en si para poder tener éxito con esta línea de negocio. La necesidad estaba ahí, y PetSmart tuvo el tino de poder instrumentar una solución para satisfacerla.

…aunque según algunos comentarios de conocidos, dueños de mascotas que hospedaron a sus queridos ahi, refieren que sus mascotas se quejaron del servicio recibido en el hotel… habría que investigar…

Hacia una cultura global, híbrida – comentarios al libro Las limitaciones de la globalización de Elmar Altvater y Birgit Mahnkopf

Primeramente, la economía no puede alienarse de la sociedad pues es un producto de ella misma, y ésta responde a las necesidades de las sociedades –locales o globales- en un momento determinado. No puedo concebir el fenómeno económico capitalista, nacido dentro de la sociedad, que resulte que a la vuelta del tiempo, no solo se rija por sus propias reglas, sin ninguna lógica social de por medio, sino que termine controlando a la sociedad misma, como una mano invisible. ¿A qué lógica responde si no a una lógica social –por muy compleja que esta pueda ser?

Por otro lado, los autores equiparan globalización con estandarización cultural, pero yo lo veo como todo lo contrario. El nacimiento de esta cultura hibrida global es únicamente el primer paso para enriquecerse de las experiencias globales y nutrir el conocimiento universal del ser humano. Este paso consiste en aproximarse a las nuevas culturas, con las que tenemos ahora contacto directo gracias a los medios de comunicación, empezando desde la óptica doméstica, para después poder identificar las diferencias, aprender de ellas y asimilar, más no estandarizar, todo ese nuevo cúmulo de formas de pensar y hacer, que como aire fresco, propician el intercambio cultural más intenso en la historia del hombre.

Así sucedió en la conquista de América en el siglo XVI y los misioneros, o bien en la India el siglo pasado, y el resultado no fue ni una nueva España en América, ni una colonia cultural de Inglaterra en Asia. Debemos darle oportunidad a los bagajes culturales locales ancestrales, los cuales pueden ser muy fuertes como para ser completamente asimilados.

Gracias a aquella “ampliación del horizonte” que los autores ilustran en este pasaje, es posible, no solo viajar y conocer lugares que solo los aventureros y filántropos como Humboldt en el siglo XIX ilustraban en sus libros, sino establecer contacto directo, en tiempo real, con los protagonistas de ese intercambio, que puede ser cualquiera de nosotros, bien estén del otro lado del mundo, sin necesidad de salir de casa.

A partir de confrontar las propias ideas con la de los demás, podremos tomar consciencia propia como cultura, ayudando a desterrar practicas anacrónicas, como la misoginia y la ignorancia, o bien alentar nuevas formas, como la superación con base en el trabajo, la cultura emprendedora, y el intercambio tecnológico, que aunque obedezcan a la lógica capitalista, no dejan de aportar al bienestar individual.

El caso de Ron Jon Surf Shop

Instrumentado una estrategia efectiva de promoción en todos los canales disponibles, socios comerciales grandes e interesantes –Master Card por ejemplo- todo eso para dar a conocer una serie de productos frescos, casuales, de gran calidad, parece ser el camino al éxito de lo que empezó siendo solo una redistribuidor de tablas de surf, para terminar siendo la marca de productos más reconocida en ese nicho.

Este caso interesante que para un mercado en donde posiblemente los negocios mas exitosos son tiendas locales, sin una marca fuerte, recomendados de boca en boca. Sin embargo Ron Jon supo capitalizar el conocimiento adquirido como tienda local y exportar la experiencia hacia otros lugares, sin demeritar la originalidad y el servicio. Aunque no es una marca muy fuerte en Internet -parece que su negocio es la venta directamente en sitio: en la playa, en el aeropuerto, etc. – esto no mengua en nada su espíritu joven e innovador, siendo patrocinador de eventos relacionados a sus productos, como deportes extremos, alternativos, turismo ecológico.

Tal vez si algunos negocios locales se animaran a dar el salto, a dar a conocer su producto, a aliarse con distribuidores fuertes, sin ninguna inhibición -siempre esta el miedo a perder identidad cuando se hacen alianzas comerciales- pudieran obtener mejores resultados, y no conformarse con ser solo un buen comercio de manera local.

Podríamos tomar algunos ejemplos, como el de “Los Almendros”, que empezó siendo un muy buen restaurante en Mérida, y que poco a poco ha logrado exportar su marca y su concepto hasta la ciudad de Mexico, sin sacrificar mucho de su sazón original .

Con una comunicación de marca efectiva, con un social networking y manejo de medios tradicionales y alternativos adecuado, es posible hacer llegar al consumidor un mensaje de uniformidad y confianza, inclusive para productos tan casuales y divertidos como los de Ron Jon, y posicionarse como líder de nicho que poco -y mucho- parece fijarse en una marca.

Ética para el desarrollo de los pueblos – comentarios sobre el libro Ética para el desarrollo de los pueblos de Emilio Martínez Navarro

Curiosamente el enfoque holístico de desarrollo, no solo para los pueblos sino para el individuo, parece una definición, un término relativamente nuevo, siendo más bien, resultado de una miopía de muchos años, en donde se equiparaba el crecimiento económico personal –y si se quiere de a una sociedad entera también- con el bienestar, si bien el primero no es más que una plataforma para acceder a la felicidad personal – a la realización o éxito de una sociedad- en donde otros factores intangibles igualmente importantes tienen que estar necesariamente ahí para lograr estos objetivos. La lectura menciona otros factores difíciles de determinar cómo absolutos para todos, y también difíciles de distinguir unos de otros: bienestar, seguridad, libertad, identidad. También menciona que la determinación de un estado feliz, o exitoso es completamente relativa para cada individuo o sociedad.

Otro aspecto que aborda la lectura es la dificultad de diferenciar entre una necesidad y un deseo, los cuales se deben de cumplimentar para lograr un estado de felicidad individual y colectiva, llevándonos al siguiente cuestionamiento: ¿hasta donde está obligado un Estado, o una institución a cumplir con las necesidades y / o deseos de su población o mercado? Una buena aproximación para distinguir cuales son las necesidades fundamentales de todo ser humano, y que deben de ser cubiertas pudieran ser los Derechos Humanos. Estos principios, aunque consensuados mundialmente, no dejan de tener cierta lógica moral occidental, en donde la libertad y la individualización predomina sobre la colectivización, por ejemplo ¿por qué no haber pensado en Derechos Sociales, o bien Derechos Estatales?

En lo que si converge la lectura es en la necesidad de plantear la idea de desarrollo desde un enfoque integral, no ajeno a la esfera económica del individuo o de la sociedad, pero no como un todo. Es necesario también que para un despliegue de todas las capacidades del ser humano en lo individual o de la sociedad en lo colectivo, se tome en cuenta la viabilidad de los términos de felicidad que actualmente imperan, y replantearlos de manera que sean perdurables –sostenibles- para las generaciones futuras que demandaran las mismas o mas condiciones para su realización.

A medida que la evolución de la sociedad va tomando en cuenta nuevos elementos para su desarrollo –hace dos años nadie hablaba del derecho “humano” a la información o al internet- también podemos darnos cuenta que hay gente que está quedando fuera de esta dinámica, cuyas necesidades no han podido ser resueltas, y que carecen ya sea de la plataforma económica desde la cual orientar sus deseos y conseguir la felicidad debido a la inequidad en la repartición de la riqueza económica, o bien, aunque esta plataforma económica este presente, el individuo se enfrenta a una sociedad maldesarrollada, en donde no hay ningún estímulo por el cual superarse y poder alcanzar el pleno uso de las facultades inherentes al género humano. Ambos escenarios deben de ser resueltos, engendrando una sociedad que pueda tener respuesta tanto a las carencias básicas, como a los deseos de sus individuos, equilibrando la intromisión en la esfera pública y privada del estado y de las instituciones.